Con más de 140 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo y ediciones en más de 200 idiomas y dialectos, incluido el sistema braille, no creo que a nadie le sorprenda saber que El Principito es uno de mis libros de cabecera favoritos.

Este falso cuento para niños, en realidad encierra una gran sabiduría sobre la vida y las relaciones humanas. Pero va mucho más allá. Un buen observador podrá aprender más de una lección sobre comunicación, liderazgo y gestión empresarial. Estos son mis aprendizajes favoritos:

1.- Si abres tu mente llegarán propuestas novedosas. Con apenas 6 años, el protagonista se aventura a dibujar una serpiente que acaba de devorar a un elefante y, orgulloso, les enseña su obra maestra a las personas mayores… Pero ellos solo ven un sombrero.

Las nuevas ideas hay que saber recibirlas con una mente nueva o corremos el peligro de rechazar grandes propuestas solo porque nuestra lógica habitual no es capaz de entenderlas.

2.- Proponer una gran idea requiere una gran presentación. En el libro, un astrónomo turco descubre un nuevo asteroide, algo sobresaliente para el conocimiento científico. Lástima que presenta su asombroso descubrimiento en occidente vistiendo ropas de oriente y nadie lo toma en serio…

 

Muchas veces hemos oído eso de “vístete como quieras que te traten” y yo voy mucho más allá, para tener autoridad al presentar una nueva propuesta, hay que saber “vestirla” adecuadamente con argumentos, datos, cifras y ejemplos adecuados y tener una actitud corporal de seguridad y confianza.

3.- Tómate el tiempo de conocer a tu equipo y lograrás un equipo invencible. El principito estaba convencido de que su rosa era única hasta que en la Tierra encuentra un gran jardín lleno de rosas similares a ella. Y llora cuando lo descubre. Pero el principito estaba equivocado.  Su rosa de verdad era única, por todo el tiempo que habían compartido juntos.

¿Quiénes son tus colaboradores? ¿Cuáles son sus sueños? ¿Cómo puedes ayudarlos a ser su mejor versión? Compartir tiempo de calidad con tu equipo, conocer sus fortalezas y debilidades, sus pasiones, te permitirá desarrollar un ambiente de trabajo motivador donde el compromiso, la colaboración y el crecimiento personal sean el común denominador.

4.- La autoridad no se demuestra ordenando sino liderando. En su travesía por el universo, el principito llega a un planeta habitado por un rey que se pone feliz en cuanto lo ve, ¡por fin tiene un súbdito a quien mandar a su antojo!

¿De qué se trata realmente tener autoridad? Un líder no busca “mandar”, sino lograr eficiencia en las tareas y motivación en las personas. No se trata de adjudicar personas a las tareas sino tareas a las personas, de acuerdo a sus fortalezas, sus habilidades y su perfil.

5.- Reconocer el trabajo de tu equipo aumenta su motivación y productividad. El principito llega al planeta de un vanidoso, cuya única ambición es ser admirado a cualquier precio.

Si bien es cierto que este vanidoso demuestra una gran falta de autoestima, las personas necesitamos ser valoradas y apreciadas. ¿Cuánto reconocimiento es necesario? Los expertos hablan de la regla 1-6, es decir, por cada comentario negativo, necesitamos seis comentarios positivos para sentirnos apreciados.

6.- Es un error no reconocer los propios errores. El principito se acongoja cuando llega al planeta del borracho, un ser amargado y sin voluntad que “bebe para olvidar que bebe”, en una espiral de autodestrucción que no tiene fin.

El primer paso para aprender es reconocer una situación (comportamiento, actitud, proceso, hábito) cuyos resultados no son satisfactorios. Recordemos que el aprendizaje involucra un cambio real: no se trata de saber que no debo hacer algo sino de no hacerlo. Si nos empeñamos en pensar que los errores en el trabajo son siempre culpa de los demás… no nos daremos la oportunidad de aprender y, por tanto, de mejorar.

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