Cada vez que las empresas buscan embajadores para su marca, piensan principalmente en nombres reconocidos, fenómenos en redes sociales o celebrities, sin embargo, un embajador también puede estar dentro de la organización. El buen ejemplo proviene desde casa y un empleado comprometido se convierte en candidato perfecto para representar a la marca, pero, ¿cómo transformarlo en embajador?

Empecemos con un ejercicio.

Si a usted le piden que piense en algún cantante que represente a Colombia en sus letras y en su esencia, ¿en quién piensa? ….

Seguramente, 9 de cada 10 personas pensarán en Carlos Vives. Este cantante colombiano es la representación del carisma, pasión y amor por un país ante el mundo. Eso es lo que lo convierte en un embajador.

En este contexto, la definición de embajador se refiere a aquella persona que tiene conocimiento profundo de un servicio, producto o marca, la reconoce, la siente suya y ama ser parte de ella.

Pero, ¿ser embajador es lo mismo que ser vocero? La respuesta es no. El vocero es aquella persona autorizada para hablar en nombre de una empresa por su conocimiento del tema, su posición en la organización y sus habilidades comunicativas. El embajador va más allá, realmente se identifica con la marca y los valores que la simbolizan. Transmite credibilidad, orgullo y honestidad en su discurso, ya sea ante tres personas o ante a un auditorio.

El embajador habla desde la emoción con criterios reales, creíbles y confiables para conectar a la audiencia con un discurso único creado desde la experiencia y su identidad con la marca.

Usted, como gerente de una organización, puede elegir como embajador de su marca a una persona ajena pero reconocida; sin embargo, ¿qué pasaría si lograra que todos sus empleados se conviertan en los embajadores que necesita?

Es cierto, algunos trabajadores se limitan a cumplir con su trabajo y son un fiel retrato de una sombra andante: cero proactivos y para nada dispuestos a aportar a la empresa nuevas ideas. Pero es una realidad que usted puede cambiar con los ingredientes correctos. Aquí le voy a dar una receta “mágica” que les cambiará el ‘chip’ y pasarán de ser simples empleados a embajadores orgullosos.

1 cucharada de comunicación.

Hay que mantener a los trabajadores oportunamente informados de lo que sucede. Evitar el vacío de la incertidumbre y llenarlo con información pertinente y veraz hará que se sientan incluidos y se apropien de los aciertos y errores de la empresa.

2 litros de conocimiento.

Tener empleados abrumados con su trabajo es lo que no quiere ningún empleador. Como gerente, usted debe dedicar menos tiempo a temas operativos y mucho más tiempo a un couching ejecutivo, es decir, orientando, formando y aconsejando a los miembros de su equipo para potenciar los objetivos como empresa y empezar a ganar embajadores dispuestos a hablar positivamente de la marca. Un trabajador que no se siente involucrado en el día a día de la empresa, puede crear un fake news en un minuto y acabar con la reputación corporativa.

30 gr de empoderamiento.

Se necesita un embajador que sea capaz de representar a la empresa en un contexto más íntimo y que no tambalee en momentos de adversidad. Para que una sombra andante se convierta en un embajador, se debe apropiar de la marca y ponerse en los zapatos del otro. Sabe escuchar, responder y reconocer las necesidades del otro para beneficio mutuo.

400 gr de conversación.

Un trabajador que comparte historias positivas de su empresa, se siente orgulloso de los logros de la organización y habla con otros de las buenas prácticas que aplican en la oficina, se está convirtiendo poco a poco en un embajador. Para que esto ocurra, abra espacios de conversación con sus empleados, motívelos y crezca con ellos en todo su proceso dentro de la organización.

5 cucharadas de oportunidades.

Este es el último ingrediente de la receta y, lo mejor, usted no tiene que hacer nada, solo dejar que la magia ocurra. Su empleado ya ha dejado de ser una sombra andante y se ha convertido en un embajador orgulloso de su empresa, que aprovecha las oportunidades para un posible nuevo negocio, habla de su organización como lo mejor que le ha pasado, muestra los beneficios que ha recibido por estar con usted, invita a otros a que conozcan mejor a la empresa y, especialmente, consume sus productos.

¡Felicitaciones! Ha cocinado con éxito a un embajador empoderado y decidido a representar a su empresa ante cualquier público. Siga al pie de la letra esta receta y podrá tener, como plato fuerte, al Carlos Vives de su marca.

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